jueves, 15 de noviembre de 2007

¿Sabía Usted?

Uno de los "testigos" en el "juicio popular" que se me hizo en La Plata, fue -dice él, cosa que no me acuerdo- un ex compañero de estudios, el ex intenventor de la Unidad Uno "Olmos" del Servico Penitenciario Buenos Aires Ruben Capitanio, hoy Padre Ruben...
En el año 1973 junio-julio, el Penal de Olmos estuvo 25 días "tomado". Un determinado día entra al Penal el Sr. Petinato, Director General de Penales puesto por el Gobernador Bidegain, y el entonces “seminarista” Capitanio agitando banderas montoneras con un grupo de “jóvenes idealistas montoneros”. Entran cantando e incentivaban a cantar la “marcha” con sus “matones”. La idea era liberar a varios presos, más de 50, que ellos decían que eran “presos políticos”: violaron todos los sistemas de seguridad del Penal, torturaron psicológicamente y físicamente a los rehenes que habían tomado los internos y que eran del Servicio Penitenciario. Lo hacían al canto de la “marcha revolucionaria” y agitando esas banderas montoneras que habían entrado.
Frente a tanta impunidad, avasallamiento, manifestación revolucionaria de fuerza y violando las sentencias judiciales que tenían sus “elegidos” para liberarlos, se produce una reacción muy dolorosa entre el Personal del Servicio que veían como su Director Petinato y un “joven seminarista” violaban la ley y el orden.
El señor Capitanio es nombrado interventor del Penal de Olmos, caso único en la historia que un joven que estudiaba para ser sacerdote, es nombrado “interventor”. Pasando así por arriba toda lógica, disciplina y seguridad para un Penal, los más de 50 “elegidos” son liberados sin orden judicial y seguramente que hoy ocuparan cargos políticos o judiciales…
Es frente a esta realidad que un joven de 25 años oficial adjuntor de Penales y encargado de turno: Mario Avellaneda (Pocho), va al casino de la Unidad y con su arma y se dispara un tiro en el corazón falleciendo al instante.
Inmediatamente, después de este doloroso hecho, el nuevo “Interventor–Director” del Penal de Olmos: Señor Rubén Capitanio, es interpelado por la Oficialidad del Penal responsabilizándolo de la muerte de Avellaneda. El “seminarista” Capitanio, violando todo principio de caridad cristiana y de ayuda, se retira apresuradamente del Penal insultando a los Oficiales y burlándose del oficial fallecido Avellaneda tratándolo de “cobarde” por la actitud que había tomado.
No fue al velatorio, no acompañó a la familia y mucho menos rezó una oración en público por su eterno descanso.
Este hecho puso muy mal a todo el personal que, muy dolorido por la actitud anticristiana de un “futuro sacerdote” y por sus dichos, tuvieron que mitigar ese dolor apoyándose mutuamente y acompañando a la familia, en la soledad.
La “intervención” de Capitanio duró solamente 48 horas…
¿Habrá plantado una planta por Mario Avellaneda? ¿Sabrá que el oficial adjuntor Mario Avellaneda también tenía Derechos Humanos, especialmente el DDHH a la vida? ¿Habrá pedido perdón en su nombre y en el nombre de la Iglesia a la familia Avellaneda por la muerte de Mario?
Todo parece que no… Por eso, nada mejor que decir que “hagan lo que yo digo pero no lo que yo hago”, es lo que se puede aplicar a este “testigo” que se “golpea el pecho” por supuestos hechos míos y no por los de él, como este aberrante caso que comentó y fue siempre recuerdan en Penales su cobarde actitud cristiana y contra todo realidad evangélica.
Los saluda: P. Christian.-

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